10 máquinas de tortura que la iglesia usó en contra de



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La historia oculta muchas cosas horrendas, unas las sabemos y otras simplemente no podemos ni imaginarlas, pero lamentablemente sí tenemos a nuestro alcance mucha información que nos demuestra el lado malvado y destructor del mundo.


Hace muchos años tenían ciertas maneras de hacer “justicia”, muy peculiares por cierto, las máquinas de tortura eran lo “chic” de aquella época y se encargaban de castigar a personas acusadas de herejía, y otras veces, eran torturadas a muerte por tener preferencia emocional y carnal hacia su mismo género.

Y para demostrarte tales barbaridades, aquí te dejo 10 máquinas de tortura utilizadas en los no creyentes y otros “pecadores” (si eres muy sensible no leas nada de lo que sigue D:).

1.- La doncella de hierro.


Era una cámara horrenda que servía para torturar y por supuesto, ejecutar a la persona culpable, si no se deseaba matarla sólo bastaba con una pequeña presión que  hiciera perforaciones en su cuerpo, pero si la muerte era la meta, cerraban la cámara por completo y sólo se miraban los ríos de sangre correr por debajo. La primera víctima de este atroz medio fue un falsificador de monedas.

2.-  El desgarrador de pechos.


Uno de los artefactos más comunes utilizados en la época del Imperio Romano y durante la Inquisición. Este objeto contaba con 4 puntas afiladas que se cerraban con fuerza para después dar paso al desgarre completo de los pechos de las mujeres acusadas de adulterio, herejía, etc. 

El caso más horrible se dio en Alemania cuando los pechos desgarrados de una joven fueron dados de comer crudos a sus hijos frente a ella, para después despellejarla frente a la comunidad. (No te desmayes, por favor).

3.- La sierra.


Bueno, con el simple nombre ya te imaginarás de qué trata, colgaban a una persona de los pies y luego dos individuos la comenzaban a cortar con la sierra gigante desde sus zonas privadas. El objetivo de colgarlos era que la sangre se fuera a la cabeza y que así no se hiciera un desastre por todo el piso. Las víctimas no perdían el conocimiento hasta que la sierra llegaba al ombligo o hasta el pecho (trágico para siempre).



4.- El aplastacabezas.


Hubiera sido increíble que el nombre no tuviera significado LITERAL, pero lo tiene, este artefacto de tortura era protagonista de muchas de las pesadillas de los habitantes de aquella época, ya que sólo bastaba con colocar tu cabeza en esta base y comenzar a trabajar el torniquete que viene incluido, con el cual destruían la mandíbula primero y luego lo demás, el resultado seguro no era nada bonito de ver. 

5.- La rueda.


Y no, lamentablemente no es la rueda de la fortuna con una bonita vista que ponen en tu ciudad de vez en cuando, sino una más pequeña y sobre todo nada divertida. Ataban a la persona de las manos y los pies y comenzaban a darle vuelta, después le prendían fuego a la base para cuando el cuerpo pasara por ahí, terminara quemándose muy gravemente,  bien podías salir con quemaduras, o muerto si no confesabas.

6.- El toro de Falaris.


Falaris era un tirano detestable que un día decidió que sería muy buena idea mandar a hacer una máquina de tortura que le quedara a su “linda” personalidad, el  resultado fue un toro hecho de bronce puro con una puerta para introducir a la víctima, ya dentro alguien prendía fuego en la zona de la panza del toro y la persona se quemaba viva en las entrañas de la estructura, el sonido de los gritos salía por la boca del toro y semejaba una escena de lo más horrenda. 

Perilo, el diseñador y creador de esta máquina de tortura, fue la primera víctima al ser obligado por Falaris.



7.- Las uñas de gato.


También se encargaba de desgarrar pechos y otras partes de la piel, era utilizada casi exclusivamente en las mujeres.

8.- La horquilla.


Utilizado en la época de la Inquisición, este objeto se colocaba entre la barbilla y el esternón y contaba con 4 puntas afiladas, si la víctima no confesaba su pecado o delito era declarada hereje, la vestían de una manera ridícula y era exhibida ante la comunidad con ambas puntas completamente encajadas.

9.- La cuna de Judas.


De las peores máquinas de tortura que existieron, ya que a pesar de la sencillez de su estructura, ocasionaba un daño tremendo en las partes privadas de las víctimas, colgaban a una persona del techo o de alguna base firme y la dejaban caer con fuerza directamente al pico de la pirámide, en sí, terminaban desgarrando toda esa zona y por lo general lo más afectado era “la puerta trasera” de la persona (Caray).

10.- El sangrado.


Se creía que el poder de las brujas se podía obtener de la sangre de éstas, así que utilizaban todo tipo de herramientas para rebanar alguna parte del rostro de las desafortunadas, o bien, se hacían cortes profundos cerca de sus venas.


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