Ella falleció hace 95 años, hace unos días abrió los ojos y dijo lo siguiente:



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¿Te imaginas cómo sería presenciar algo fuera de lo real, de lo explicable y de lo que podamos entender? Pues hoy conocerás una historia que les congeló la sangre a todos los que estuvieron involucrados… 

En Palermo, Italia, hay un convento el cual es mundialmente famosos por ser la casa de miles de momias. En este convento se llevaban los cuerpos de personas que habían tenido una vida difícil o una muerte violenta, con el fin de que encontraran el descanso eterno. 


En este convento está una niña que se llamaba Rosalía Lombardo, hija de Mario Lombardo, quien era un poderoso noble italiano. Rosalía fue asesinada y abusada por alguien del que nunca se supo su identidad. Esta persona la golpeó hasta dejarla agonizando y después abusó de ella en varias ocasiones hasta acabar con su vida por las hemorragias. 

El papá de Rosalía quedó deshecho con la noticia de la muerte de su única hija, y para recordarla por siempre decidió momificarla con un proceso único en ese tiempo. Fue bañada en ácidos y formalina, se le quitó toda la sangre y se le añadieron alcoholes. Su piel quedó sellada y protegida de todo. Se le sepultó en vidrio, así su padre podría verla siempre que quisiera… 

Mario Lombardo siempre tuvo un sospechoso, siempre supo quién había sido pero nunca pudo ser juzgado pues no había evidencias que probaran la culpa de esa persona, hasta hace algunos días… 

Un monje se encontraba aseando el convento, cuando notó que la niña Rosalía tenía los ojos abiertos, en ese momento Rosalía hizo un movimiento de labios y alcanzó a gritar un nombre que el monje escuchó a la perfección: era el nombre del tío de Rosalía… El abusador y asesino de la pequeña… 

Esto le fue notificado a la familia sobreviviente, y ellos dijeron que Mario, siempre supo que su hermano fue quien le hizo esto a su pequeña… Un crimen que jamás se resolvió, fue aclarado por algún espíritu o alma que viajó del más allá… 


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